Mi primera vez fue con Tuenti. Y aunque me estrené tarde, ya que no fue hasta los 21 años, me hizo daño, como ocurre todas las primeras veces. Todas mis amigas ya lo habían hecho y ahora, cuando lo pienso, el problema es que lo hice rápido y mal, y encima sin ninguna protección.
Me sentí intimidada, por fotos inapropiadas, comentarios fuera de tono y por aquellos que iban de “amigos” y en el colegio ni siquiera te miraban por ir a un curso superior al tuyo … Así, tomé la firme decisión de cortar con Tuenti y dejar de lado a los petardos de mis primos pequeños que acababan de aterrizar en el mundo digital.
Regresé como una persona renovada, a la que no le importaba innovar… No pude resistirme a los increíbles cambios de look de Flickr, ni a las posibilidades económicas que me ofrecía Linkedin con sólo hacerle partícipe de mis virtudes y deseos más insospechados, ni a la cantidad de cosas que sabía Twitter…
Pero tengo que confesar algo. Que también volví a caer en los brazos de Tuenti, en recuerdo de aquella primera vez…