domingo, 11 de septiembre de 2011

Momentos de plenitud

"Sentir que en ese momento te invade una gran paz interior... " Carmela Arribas, profesora catedrática de Lengua Castellana y Literatura del instituto de enseñanza secundaria abulense Isabel de Castilla. 

 Hace ya varios años que oí hablar de los momentos de plenitud y, efectivamente, fue en una clase de Lengua. No sé si fue entre explicaciones de qué era aquello llamado "perifrasis verbal" o durante la enumeración de los escritores que formaban la Generación del 27. Pero, siempre sucede, que entre medias de explicaciones sobre alguna materia, hay algunos profesores que te cuentan anécdotas, curiosidades y otras banalidades para hacerte más amenos los 50 minutos que dura (o por lo menos duraba entonces) la lección... y, también siempre suele suceder, que es con lo que te acabas quedando años después... aprendido para la posteridad. 


 Hoy me he "echado" a la espalda la cámara réflex y, cual bohemia, he ido pedaleando en bicicleta hasta el parque del Soto, al sur de Ávila. No es un parque como lo que te viene a la cabeza cuando se nombra este término... sino, que es un mundo aparte de esta pequeña ciudad. Hoy, me han recibido alfombras de tierra y de hojas secas, y miles de lámparas verdes, ya que los árboles parecían arder a medida que iba poniéndose el sol. Y, al fondo de aquella "casa" en la que estaba entrando, justo al lado de un río que estaba más que seco, pastaban alrededor de 20 vacas y toros alumbrados por una luna grande y brillante que despedía a su vez al sol, como si se tratase del típico comedor que encuentras siempre lleno de gente situado en la última habitación de una vivienda.

Y entonces, curiosamente, he pensado en Carmela y en aquellos "momentos de plenitud"

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Mi Madrid

"Yo estaba en el medio:
giraban las otras en corro,
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
Y aquí de vacío girando
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una:
no voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto" Himno nacional de Madrid (dicen) del filosófo, poeta, filologo y dramaturgo Agustín García Calvo.

" Cuando llegues a Madrid, chulona mía
voy a hacerte emperatriz de Lavapies;
y alfombrarte con claveles la Gran Vía,
y a bañarte con vinillo de Jerez". Agustín lara, compositor mexicano

"Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid
". Joaquín Sabina, cantautor.



   A veces parece que se muere. Como, por ejemplo, en O´ Donnell. Donde no hay más que coches que le dicen "hola" y "adiós", como si fuera un conocido que te encuentras por la calle. O, también, en Pacífico. Los coches son sustituidos por trenes, que pasan de largo, veloces, raudos, con prisa... como hacen algunos viandantes en los pasos de peatones de la Gran Vía. Y allí, en Pacífico, no hay semáforos que le obligan a los trenes a detenerse, como les ocurre a los coches que ruedan por O´ Donnell, simplemente están las vías ferroviarias, enjauladas por una alambrada y respaldadas por unos columpios en los que no suele haber niños, por lo que la relación con Madrid, en esta parte de la ciudad, es aún más fría que si con un desconocido se tratase. Como alguien con quien te cruzas por la calle y ni siquiera tu mirada es capaz de concederle un segundo de importancia.

  Pero, lo que me gusta de Madrid es que de repente renace. Y tal y como parece que se acaba en O´ Donnell o Pacífico, llegan entonces Manuel Becerra y Atocha. Y un cruce de calles en la plaza de este primer lugar, y un tumulto de pasajeros en el segundo. Y de Manuel Becerra pasas a encontrarte con Goya y sus tiendas y muchas conversaciones de todos los que hacen el mismo o el inverso trayecto que haces tú, y sigues andando, una heladería ("¿Por qué no?, aún hace bueno"), y Colón y ver los coches pasar, mientras detrás de tu cabeza, que tan atenta está a que el cucurucho de fresa no te gotee en las zapatillas, chicos de unos 17 dulces años, trotan la plaza en sus patines último modelo.



  Y en Atocha también te dan de comer. En vez de helados, te encuentras con una churrería que allí lleva toda la vida, esperando a los clientes que parecen no llegar nunca, pero que, se conoce, suelen pasarse de vez en cuando, ya que mientras te alejas buscando el buen llamado parque del Retiro, a unos 50 pasos al frente, sigue oliendo a fritanga de churro desde hace ya unos cuantos años. Y entras de lleno en el pulmón de Madrid y sientes que algo te cautiva.

No sé por qué, pero yo también he dicho alguna vez... "Mi Madrid".

jueves, 1 de septiembre de 2011

Septiembre

"Jordania. 1970. Conflicto civil entre la OLP (Organización para la Liberación de Palestina y el Rey Hussein de Jordania.
Nueva York. 2001. El día 11 de este mes, las Torres Gemelas se derrumban, tras el impacto de dos aviones de pasajeros, secuestrados por terroristas suicidas.
México. 1810. Durante la noche del día 15, el cura Hidalgo llamó a la rebelión contra el régimen virreinal.
España. 2008. Calendario de exámenes: Historia Antigua I , lunes 1(9:30); Historia de América Moderna, jueves 11 (...)" Google


Siempre me gustó este mes. Es el mes en el que volvía al colegio, al instituto y, más tarde, a la universidad... y significaba reencuentros. Con amigos, con la tienda de abajo de tu casa, con las primeras hojas del otoño y las chaquetas finas, que volvían a tu armario, tras haberles dado un descanso por vacaciones.


Volvías moreno, pero moreno serrano, no moreno playero, ya que tus abuelos eran de un pueblo cercano a la provincia de Soria y solías tirarte allí los tres meses haciendo excursiones en bicicleta, nadando en lagos helados hasta en agosto y jugando al bote hasta la una de la madrugada... ¡Qué tarde te parecía aquella hora! Y años después, las salidas nocturnas se alargaban hasta las primeras horas del día siguiente, pero entonces habías cambiado el bote-bolero por los botellones bajo la luz de las estrellas o las fiestas de los pueblos más cercanos, en los que os tocaba volver andando a toda la pandilla... Pero siempre, al llegar primeros de septiembre el mismo ritual: lloros, "Escríbeme, capullo/a", paseos solitarios para despedirte de los pinos y de aquel cielo tan azul y la última tormentita del verano, que hacía que el pueblo volviese a la normalidad, con la bajada de las temperaturas entre tres y seis grados.



Y aún hoy, le sigue gustando septiembre. Sino, no habría ido a pasear tranquilamente esta mañana... sin ponerse los auriculares y machacarse los oídos por la canción del momento, sino que había escuchado los motores de los primeros coches que volvían a la capital después del verano, no muchos aún. Y no se habría parado a mirar las hojas marrones que ya colgaban de los árboles, ansiosas por caer al suelo y bailar al son del viento... Ni se habría sentado a leer en el Retiro, para sentir simplemente cómo la piel se le iba poniendo de gallina con los primeros vientos de este mes... Y no habría sonreído.

martes, 9 de agosto de 2011

Sol de agosto

"Frutales
cargados.
Dorados
trigales…

Cristales
ahumados.
Quemados

jarales…

Umbría
sequía,
solano…

Paleta
completa:
verano". Poema al verano de Manuel Machado.



20 de agosto de 2011. Hambruna en Somalia. Bodas de plata de Fito y Marta. Acabo de rascarme la nariz. Y a Álex no le funciona Internet en casa. Mi hermana dice que hoy no se gusta. Y Cameron promete más polícias en Londres para acabar con los disturbios. El cielo está completamente azul. Pero no hace un excesivo calor gracias a algo de brisa de campo. Seguramente las olas rugirán en playas gaditanas, a la llegada de Nan, Rosa y su hijo Fernando. Y el defensa central del Sporting de Gijón se cansa del fútbol y decide colgar las botas. Y Televisión Española anuncia que la serie que emitió ayer fue la preferida por los espectadores. 20 de agosto de 2011.

viernes, 29 de julio de 2011

Mi primera vez... y mi segunda, y mi tercera...

Mi primera vez fue con Tuenti. Y aunque me estrené tarde, ya que no fue hasta los 21 años,  me hizo daño, como ocurre todas las primeras veces.  Todas mis amigas ya lo habían hecho y ahora, cuando lo pienso, el problema es que lo hice rápido y mal, y encima sin ninguna protección.


Me sentí intimidada,  por fotos inapropiadas, comentarios  fuera de tono y por aquellos que iban de “amigos” y en el colegio ni siquiera te miraban por ir a un curso superior al tuyo … Así, tomé la firme decisión de cortar con Tuenti y dejar de lado a los petardos de mis primos pequeños que acababan de aterrizar en el mundo digital.

Con 22, puse tierra de por medio y me fui de Erasmus a experimentar…  Allí encontré a alguien parecido a Tuenti , pero, en mi opinión, mucho más maduro: Facebook, que me presentó a un sinfín de amigos, de todas partes del mundo, con los que aún mantengo relación: Hungría, Turquía, Grecia, Italia, Inglaterra, Portugal, Brasil y, cómo no, España…


Regresé como una persona renovada, a la que no le importaba innovar… No pude resistirme a los increíbles cambios de look de Flickr, ni a las posibilidades económicas que me ofrecía Linkedin con sólo hacerle partícipe de mis virtudes y deseos más insospechados, ni a la cantidad de cosas que sabía Twitter…

Pero tengo que confesar algo. Que también volví a caer en los brazos de Tuenti, en recuerdo de aquella primera vez…

lunes, 18 de julio de 2011

Helado de pistacho

"Ingredientes:

850ml de leche
9 yemas de huevo
175 grs. de azúcar
100 grs. de pistachos pelados y sin sal
Colorante vegetal verde
Esencia de vainilla

Preparación:

Calentar la leche con la vainilla. No dejar hervir.
Batir las yemas con el azúcar hasta que tomen un color claro. Añadir poco a poco la leche.
Cocinar esta mezcla a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que espese lo suficiente y cubra la parte posterior de una cuchara.
Importante: No dejar hervir.
Dejar enfríar. Agregar las gotas de colorante. Una vez frío llevar al congelador. Después de dos horas sacar y batir vigorosamente. Agregar los pistachos picados y llevar de nuevo al congelador.
Una vez que se haya solidificado, batir nuevamente y volver a congelar". Receta de helado de pistacho de http://bienmesabe1.blogspot.com/2007/12/helado-de-pistacho.html


Era una mañana soleada, de buenas temperaturas. Como lo era casi siempre. En Canarias, las islas afortunadas, no solíamos bajar de los 20ºC ni en pleno mes de diciembre. Pero aquella mañana no era navidad, no quería ni pensarlo. Eso supondría pasar aquí dos semanas, en mi Tierra Prometida, o a lo sumo tres. Después, vuelta para Asturias y exámenes de febrero.

No. Era julio. Romerías en pueblos canarios perdidos de la mano de Dios. Trajes típicos. Granizados de fresa. Tardes de playa. Noches con Julio. Cumpleaños primaverales celebrados tardíamente y otoñales...previamente. Y, como no, helados de pistacho.

Mamá hacía los mejores helados de pistacho de toda la isla. Desde bien chiquitos, los muchachos habían venido a su heladería para pasar allí muertas las tardes de calima. Chocolate, limón, Stracciatella. Pero para mí siempre de pistacho. Y cuando se iban todos los clientes y llegaba la hora del cierre, mamá repartía generosa barquillos sobrantes para todos mis amigos. Los muchachos siempre me decían: "¡Qué suerte la tuya! Tus padres heladeros".

Y comerme un helado de pistacho para mí siempre fue sinónimo de casa. Aquellos primeros años en Madrid, cuando empecé a cursar Biología y en vez de ir a clase, me quedaba en el Colegio Mayor, acompañada de otras rezagadas como yo, que odiaban lo que estudiaban, y de una buena tarrina de aquel helado. Casa. Un poco artificial el sabor, pero de todos los que probé...no encontré sabor más parecido al de mamá, que en la tienda de abajo. ¿Sería una señal? 

También cuando engordé 10 kg, a causa de aquella "mini-depresión" que me entró por creer que estaba tirando, en Madrid, mi vida a la basura. Tarrinas de helado de ese sabor parecido al de mamá, aunque infinitamente más artificial me acompañaron esos días. Al principio comía y comía y tomaba siempre como postre aquel helado. Después, con 67kg y 1.58 cm de estatura, la comida se convirtió tan sólo en helado. Casa.

Aquella tarde, en el salón de su casa, que les contó a sus padres que Biología no era lo suyo. Aquella tarde también estaba marcada por un gran bol de helado de pistacho.

También la noche, en la que salió por primera vez con Julio. Y también los besos que se dieron.

Y cuando se fue a Asturias a por una segunda oportunidad, en lo único que pensaba era en la recompensa merecida de los helados de su madre si aprobaba aquel curso. Y lo sacó. 1º, 2º, 3º y aún le quedaba el último curso.Pero ya desde hacía tres años todos los veranos había helados de pistacho. Y besos de Julio. Y helados con sabor a beso. Y besos con sabor a pistacho.

Y no era momento de pensar en el último curso. Sino en la foto que Julio le estaba haciendo en aquel momento en la Playa del Socorro. Sonriendo, guapa, perfecta, delgada, sin los 10 kg que habían desaparecido con cada nuevo lametazo de helado no sabía por qué. Con tres cursos de Psicología a sus espaldas. Con muchos retos aún por superar. Con la fiesta de cumpleaños de esta tarde de su amigo Ticu. Pero siempre con un helado de pistacho. 
















jueves, 7 de julio de 2011

Publicitando porque sí

 "Esta semana está siendo terrible. Entre los dientes y la posesión que le ha entrado conmigo...a su lado he de posicionarme durante todo el día, si intento planchar se mete entre la plancha y yo, empuja y se sienta en mis pies, mira para arriba y dice: Nono, omigo. Si me siento mientras juega me coge de la mano, me lleva a su lado y sigue jugando a su bola, pero tengo que estar de pie donde me ha dejado. Si no, monta en cólera y ya puede venir el cura de la niña del exorcista, que se pira pitando". María de Dios en su blog: http://24primaverasmasuna.blogspot.com/

 Hace ya más de un mes que descubrí el blog de una compañera mía de Universidad. Coincidimos en primero de carrera, aquel año en el que todo era nuevo, distinto, extraño y que tras venir de segundo de bachillerato, cuando te creías el amo y señor del mundo...te encontrabas que eras el pipiolo de la uni, el novato del colegio mayor y el provinciano de Madrid.

 Cosas de las redes sociales que me encontré visitando virtualmente, en mi habitación edimburguesa, el "entre apuntes y pañales" de Madi. ¿Pañales? Hablaba de sus vivencias como ¡madre!... ¡y de qué manera! 

 Desde el primer momento me familiaricé con su preciosa niña (y utilizo este adjetivo aposta, tras verla en la misma red social) y con sus historias. Ojalá que alguien le de un puesto como redactora... incluso voy más allá: ojalá algún día pueda comprar en alguna librería algo suyo. Porque además de madre 10, tras lo que cuenta en el citado blog, es una escritoria de similar categoría.

 Ni me ha pagado, ni me ha amenazado para que le haga publicidad... simplemente apetece compartir mis descubrimientos con aquel que me lea. Y, el hecho de tener un tema sobre el que escribir, una historia y una serie de capítulos, hace que esto del mundo del blog tenga más gracia.