viernes, 27 de junio de 2014

Alejandro

"En el universo hay mundos innumerables y tu ya has conquistado uno". Cita modificada de Alejandro Magno



La parte más interesante de un Máster bautizado por muchos como "inútil". Las pestañas más largas que mejor han sabido mirarme. Mi alma gemela. Guardián de tesoros escondidos tras una cerradura con forma de Picos de Europa. Hipnotizador de los dos sentidos más importantes del ser humano, debido a esas inmejorables narraciones contadas o escritas. Mozo de almacén de atardeceres, que le permiten convertirse en incansable buscador de estrellas; sin darse cuenta, de que la que más brilla le espera siempre al otro lado del espejo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Kenia progresa

"Es este sentido moral lo único que se me ocurre oponer, como medida de urgencia, a un progreso cifrado en el constante aumento del nivel de vida. (...) Porque si la aventura del progreso, tal y como hasta el día la hemos entendido, ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la violencia y la incomunicación; de la autocracia y la desconfianza; de la injusticia y la prostitución de la naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura; de la explotación del hombre por el hombre y la exaltación del dinero, en ese caso, yo gritaría ahora mismo, con el protagonista de una conocida canción americana: "¡Que paren la Tierra, quiero apearme!". Miguel Delibes: El mundo en la agonía.


Y es que este país está "progresando". Las bombas en las calles de Nairobi y Mombasa indican un progreso del ejército keniano, que actualmente tiene hasta desplegadas tropas en países vecinos...

Está "progresando" en una democracia que otorga el poder a la sociedad (solamente en su definición); actualmente representada por el hijo del que presidiera el país durante... ¡¡14 años!! tras su independencia. (Editado: no se alarmen, esto es de lo más normal, incluso el "progreso" español puede presumir de protagonistas que han estado muchos años en el poder.) 

Está "progresando" con la imparable construcción de edificios altos en la ciudad, destinados a hombres de negocios que vienen a aprovechar las oportunidades del continente; la contaminación que baila entre sus calles con las notas musicales impuestas por los motores de innumerables coches, que se mueven a un ritmo frenético, simulando una urbe al más puro estilo occidental. Entre ellos, mención especial requieren los todoterrenos utilizados por los trabajadores de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.


Está "progresando" con un mayor entendimiento entre los habitantes de las tradicionales tribus que han habitado el país desde incluso antes de la etapa colonial, hasta el punto de estar ocupados laboralmente en una misma empresa (extranjera*)... en la que no son capaces de aportar un nuevo miembro a un puesto anunciado por el jefe (mzungu), por miedo a perder su propio trabajo si las virtudes del novato quedan demostradas superiores a las de los veteranos. 

Está "progresando" con un Nairobi que cada vez acoge a más personas, con barrios residenciales repartidos por toda la ciudad, (que además puedes visitar en tour turístico contratado, para conocer de cerca la vida de estos portadores de sueños, venidos a hacer fortuna a la capital): Kibera, Kawangware, Huruma...

Está "progresando" con la revalorización de bienes y servicios, especialmente para los que tenemos el mismo color que los billetes de 1000 chelines. Sospecho que los despachos de los grandes organismos públicos y quizá ciertas ONG´s tienen aparatos de rayos UVA que hacen perfeccionar aún más esta tonalidad. No sé por qué.


* No se conocen datos sobre la procedencia tribal de los trabajadores de una empresa keniana. El funcionamiento de contratación laboral de una empresa extranjera suele seguir los mismos protocolos que en el extranjero: CV y entrevista. Al mzungu de turno no le importa mucho la tribu de la que venga el trabajador local.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Ella es especial

Hay gente que merece la pena conocer.


Hay personas que te dejan descubrirlas poco a poco... como abrir pacientemente el envoltorio de un regalo... como disfrutar de un helado lametazo a lametazo...
Nunca fue más cierto el dicho aquel de "quien tiene un amigo... tiene un tesoro". No solo estás en mi cabeza hoy, sellito, ya esté en Madrid, Nairobi o Pernanbuco. Por muchos más años "on fire", como mínimo. Te amo.


jueves, 3 de abril de 2014

Mi viaje

¿Cómo estar tan seguros de quiénes somos si nunca nos expusimos al cambio? anónimo

Cambio. Creo que lo he experimentado en mi vida en bastantes ocasiones en los últimos meses, desde que empezó el año. Y puede que desde que terminase el anterior también. Acabo de cumplir primaveras en la ciudad donde dicen que esta estación es eterna, y llevo mascando este post hace ya varias semanas. Tenía ganas de echarlo todo.

Supongo que cuando cumplimos años es como si fuera Nochevieja y Año Nuevo en nuestra vida, y es más especial que cuando son en realidad estas fechas para todos en común; porque, de esta manera, no tienes que preocuparte de todos los acontecimientos que ha tenido el último año, acompañados de los tuyos propios y de los propósitos que te planeaste, escuchando (además) los del vecino... no. Vaya batiburrillo. Ésta es tu Nochevieja y tu Año Nuevo y los hechos que han ocurrido en el último año lo son solo para ti, querido protagonista de turno. A todos nos gusta ser el centro de atención, aunque sea de nosotros mismos. ¡Bendita simpleza humana!

En los últimos meses me he llevado decepciones de personas, de situaciones, de planes... y también he tenido momentos en los que la felicidad me ha invadido de forma improvisada. Lo que puedo afirmar con seguridad es que esto es un viaje, no me preguntéis a dónde... de verdad, olvidémonos de las metas, de los objetivos, de los logros... porque yo, simplemente, estoy caminando.

Desde que llegué a Nairobi hay mucha, muchísima, por no decir todos con los que intercambio palabras, que me preguntan qué haré, cuál será aquí mi ocupación laboral, si esta decisión me llevará a algún sitio... y sé que la mayoría se refieren al aspecto profesional. Incluso una chica que conocí el otro día me vaticinó que: "encontraría mi sitio". A esto es a lo que me refiero cuando hablo de logros y metas. Y, perdonadme todos, pero me dan alergia los últimos dos sustantivos.

He tenido rachas muy malas desde que terminé mis estudios, precisamente por estar pendiente de un objetivo final. Desesperación por encontrar algo en una carrera contrarreloj marcada por mi persona, trabajos que he considerado mediocres, inseguridad para conseguir ciertos logros estúpidos que un día me propuse o que otros propusieron para mí. Agobios, angustia y discusiones con gente, (a veces más, a veces menos), importante para mí.

Y, después de todo, te das cuenta de que nada tiene tanta importancia y que somos nosotros los encargados de dársela. Porque empezando a disfrutar de la seguridad de tener un buen trabajo en Madrid, en una editorial importante... decido dejarlo, casarme y largarme a vivir a Nairobi con mi marido. Simplemente hagamos lo que decía Kapuscinski que hace África: andemos.



martes, 11 de marzo de 2014

Las verdades sobre el 11M

"Los cínicos no sirven para este oficio". Ryszard Kapuscinski

Podría escribir sobre las vivencias que he tenido últimamente; algunas de ellas me han marcado tanto que creo que merecen mención en una entrada más adelante. Alegrías y decepciones aparte, hoy es 11 de marzo. 

(Hago un paréntesis para felicitar a mi amiga Elvira, que hace meses metió ovarios y coraje en su maleta, destino Inglaterra, pero no a buscarse la vida, sino con un buen trabajo y mejor dominio del idioma incorporados. Es una de estas personas de las que no te esperas cosas de éstas, sorprendiéndote gratamente. Tu cumpleaños me recuerda que los 11 de marzo también pueden pasar cosas bonitas.)

Hace 10 años y un día estaba en el último curso de bachillerato. Recuerdo que un día, el chico que se sentaba a mi lado se puso a hablar con las dos compañeras que teníamos delante... o quizá fue con los de atrás, sobre política. Mejor dicho, sobre nombres de políticos. Y, como suele pasarme en este tipo de ocasiones (flaqueza que no debería revelar, para no acabar quedándome en sujetador y bragas ante el/la que lea estas líneas) me puse nerviosa y empecé a preguntar más de la cuenta, dando la impresión de que no tenía ni pajolera idea de lo que estábamos debatiendo. Así que me pusieron, no recuerdo si desde mi propia conciencia, la tarea de escuchar la televisión y radio por las mañanas y leer algún periódico, por lo menos, por las tardes.

La mañana siguiente desayuné noticias. Atentado. Trenes. Madrid. ETA. Y suspenso en Matemáticas con el Nazi. La jefa de estudios nos mandó a casa y ese día fue ¿el mejor? para cumplir la tarea que me había(n) puesto el día anterior. No dejé de ver noticias como éstas durante todo el día:


Podría decir que todas estas mentiras de unos y demagogia de otros son las que me hicieron estudiar Periodismo meses después. Esta conclusión a modo aprendizaje extraído finiquitaría el post como la mejor guinda del pastel. Pero no, porque sería una mentira como una catedral; nunca fui de tener las cosas tan claras y de mente tan cuadriculada. Por aquel entonces quería escribir guiones y hacer películas. El Periodismo vino después... mucho después incluso de haber empezado a estudiar la carrera. 

El Periodismo vino con las primeras prácticas en una radio local, las segundas en un periódico universitario y las penúltimas en la TV más importante del país. Cuando una de las empleadas ya fijas me dijo que titulase una noticia con "la pandemia de la gripe A", ante la mirada atónita de todos los becarios. O con las últimas, cuando me dijeron que formulase una complicada pregunta a un objeto de noticia, que terminaría contestando con un simple "sí", para que mi jefa dijese victoriosa: "ahora titula como si este fulano hubiese dicho lo que tu le has preguntado"...

Periodismo. Noticias. Información... 10 años después.

martes, 18 de febrero de 2014

"La generación más preparada de la historia"

"(...) sin pensar que la Primavera y la carne acaban también". Rubén Darío.

Se preocupa de tomar el gintonic, que por algo está ahora tan de moda. Aunque, también, es capaz de sobrevivir a base de cerveza, eso sí, 2 o 3 veces por semana, para sentir cómo se le hinchan las venas de los ojos y cómo la timidez se despidió con la segunda ronda.

Le gusta vestir a la moda, comprarse zapatillas carísimas en páginas low cost de la web, para lucirlas delante de los amigos (¡a cualquier cosa ya le llamamos de eso!) de turno (nunca mejor dicho). Llevar las uñas coloreadas de azul, negro, verde flúor y rojo putón, que ahora vuelve a estar de moda, gracias a una serie de televisión. 

Jamás escucha la radio, porque los últimos capítulos de Homeland le roban todo el tiempo, transportándolo a un imaginario donde nada existe realmente.

No sabe los nombres de ninguno de los ministros y cuando le toca hablar de política se le llena la boca de tópicos, para terminar escupiendo un "¡qué asco!"; pero, eso sí, esta noche dormirá calentito, tras un vaso de leche caliente con galletas (que antes colgará en Instagram) y en sábanas que hace ya tiempo dejó de planchar.

Apoya todas las causas que hay que apoyar y, además, no te exagero si digo que alguna más, pero siempre detrás del click en Facebook y Twitter.

Lo importante de San Valentín es compartirlo con el resto del mundo, para fardar de novio, ramo o estupidez supeditada a la sociedad en la que vive.

Ve vídeos del Wyoming criticando la tragedia de Ceuta, para llevarlo a debate no más a allá de su grupo de íntimos.

Sabe que cobra poco, pero no se queja, porque detrás de él hay otros 100 expertos en calefacción culo-sillón, haciendo una cola donde no se suele preguntar: "¿quién es el último?".

Come sándwiches para almorzar y cenar, porque NO TIENE TIEMPO de aprender a rebozar el pescado en harina; de saber que los ingredientes que le faltan para el plato de la abuela tienen el mismo valor que un par de packs de pan de molde; de escuchar que hay legumbres con más calcio que la leche; de preguntarse de dónde viene cada loncha que hay en el envase del jamón y cada nombre raro que aparece en su etiqueta.

Se acuerda de cuando quería ser futbolista, de la época de Eminen y de cómo ellas bailaban al son de un grupo tan efímero como la juventud de la que te hablo.

Su mayor reto es (y se le llena la boca al decirlo) ser feliz, vivir bien. Una casa, una novia, además de un sin fin de NECESIDADES, ¡por supuesto, por supuesto!, NECESARIAS (...) y ser dueño de su futuro y de sus oportunidades, aunque sabe que éstas estarán condicionadas por el presente que le ha tocado vivir.

Y colorín colorado, este cuento ¿se ha acabado?

martes, 11 de febrero de 2014

Dios dirá



Se cansó. No de levantarse todas las mañanas para ir al trabajo, ni de acostarse cada día a las 23.00 horas para no tener ni una pizquita de sueño. No. No de comer todos los días en aquel comedor con aceite que lo único que conocía de la oliva era que ambos empezaban con vocal. No. No de la ropa que tenía entre las perchas del armario, pantalones apretados al culo y a cierta distancia del ombligo. No.


Se cansó de pensarlo. Se cansó de pensar. Se cansó de darle vueltas a madrugar, a la comida y a los pantalones... de los cojones. Y empezó a ¿vivir?



Empezó a levantarse cuando le daba la gana, a pasar el día pasando sueño o, por el contrario, descansada para tres días. Empezó a llevarse comida al trabajo, a celebrar la semana de la carne, vegana, y la de los huevos fritos; a pasar un día sin comer y otro a picar cada dos horas. 



Empezó a vestir pantalón ancho, falda, pantalón corto e, incluso, algún día se puso calzoncillos. Y nada debajo del abrigo.



Escribió durante tres meses seguidos; dejó el trabajo por otro y, después, de nuevo, por escribir. Y decidió no tener hijos y tirar por la borda decisiones tomadas. Pero, siempre, con calma. Y, luego, Dios dirá.