martes, 12 de noviembre de 2013

Leyendas

"La anjana protege a las gentes honradas, a los enamorados y a quienes se extravían en el bosque o en los caminos. Son mujeres de hermoso rostro y atractiva figura. Realizan magias y curaciones milagrosas". Criaturas mitológicas de Cantabria

A pesar de la humedad, olía a verde con cada pisada. Pero no a verde pino, ni verde prado, ni siquiera a cualquier atisbo de verde vegetación; se parecía más a la tonalidad del miedo. Aunque, ahora, pensándolo bien y echando la vista hacia atrás, quizá no fuese temor lo que sentía; quizá lo que le invadía el estómago vacío era la emoción, que amenazaba con salir al exterior  impulsada por esas ganas de gritar de cuando haces algo nuevo.

Solo se oía el viento golpeando las hojas que aún se atrevían a permanecer en los árboles: amarillas, marrones, rojas y naranjas; y la lluvia cayendo en el bosque en las ramas expuestas, casi en pelotas, a todo el que pasara por aquel camino. 


Se apreciaba una infinidad de luz, ante aquel espectáculo desnudo, que le impedía abrir los ojos del todo. Respirando fuerte, con la humedad metida en sus huesos, recordando la presencia del invierno que se aproximaba a cada segundo. Mientras, su garganta daba la bienvenida a bocanadas de aire helado que se habían encontrado con la puerta abierta en los orificios de la nariz. Las mismas que serían culpables de que estas puertas, seguramente, mañana se encontraran taponadas, cuando el frío se hubiese instalado ya del todo en su cuerpo.

Sentía el pelo mojado y algunas gotitas de agua acechando su frente arrugada a causa del exceso de claridad.

Le habían dicho que en aquel bosque existían y su propósito era comprobarlo.

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